
La Ventana del MUNCYT llega al Pamplonetario
26 de junio de 2010
El Museo Nacional de Ciencia y Tecnología (MUNCYT) va creando una serie de VENTANAS, espacios expositivos con sus fondos, en diferentes centros de divulgación científica españoles. Al Parque de las Ciencias de Granada y el Museo Príncipe Felipe de la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia, se suma ahora el Planetario de Pamplona. En esta ventana, la astronomía y los orígenes de las artes audiovisuales, son las protagonistas.
La cuarta ventana del MUNCYT, un módulo expositivo que servirá de escaparate en Navarra al Museo Nacional de Ciencia y Tecnología, se instala en el Planetario a partir del 26 de junio de 2010. En el vestíbulo principal, acompaña a partir de ahora a las diferentes exposiciones y muestras que acoge este centro de divulgación de la ciencia.
La ventana es un prisma de 3 x 3 x 1 metros, en metal y cristal, que se ubica en la principal zona expositiva del Planetario de Pamplona, el vestíbulo. La “Ventana del MUNCYT” es una muestra que refleja el contenido de la colección del Museo Nacional, y alberga varias piezas de los fondos relacionadas con el mundo de la astronomía: una linterna mágica, varias placas fijas y móviles y un planisferio celeste. Las piezas se presentan acompañadas de paneles e instrumentos expositivos que ayudan a comprender el uso, importancia, historia y conexiones culturales de las mismas.
Estos objetos permanecerán expuestos durante un año en el Planetario, al cabo del cual serán sustituidas por otras piezas, constituyéndose así esta “Ventana del MUNCYT” en un escaparate permanente.

LINTERNA MÁGICA
Aunque los orígenes de la linterna mágica se remontan al siglo XVII, su forma básica sobrevive en el moderno proyector de diapositivas, con el que comparte los mismos elementos esenciales: fuente de iluminación, soporte para placas y objetivo.
En la segunda mitad del siglo XIX, se convierte en una herramienta muy útil para ilustrar demostraciones y trabajos científicos, siendo especialmente recomendado su uso en el ámbito docente. No en vano, las placas para linterna mágica fueron ampliamente utilizadas a lo largo del s. XIX como entretenimiento público, pero fundamentalmente a partir de la segunda mitad del siglo, como material didáctico para la enseñanza de la Física y la Química, la Historia Natural, el Arte, la Geografía, la Historia Universal, la Religión, etc.

PLACA ASTRONÓMICA DE ANILLO DENTADO MULTIPLE
PLACAS ASTRONÓMICAS DE ANILLO DENTADO SIMPLE
Eclipse de Sol - 1892-1900
Madera, hierro, latón, y vidrio.- 1985/004/0243
Con esta placa es posible mostrar los distintos eclipses de Sol que existen: total, parcial y anular, así como el tránsito de los planetas interiores, Venus y Mercurio. De esta manera, al accionar la manivela, se puede ver cómo las tres áreas oscuras ocultan paulatinamente y en distinto grado el disco solar, simulando con ello la interposición de la Luna entre la Tierra y el Sol.

Esfericidad de la Tierra. c. 1875
Madera, vidrio, latón, hierro y hueso. 1985/004/0238
Esta placa recoge la proyección de las líneas de visión al horizonte de los observadores desde las distintas posiciones en que se encuentran. El vidrio móvil tiene dibujados dos barcos veleros que, al hacer girar la manivela, se mueven a lo largo del perímetro terrestre. Esta placa móvil se utilizaba con fines didácticos para mostrar que la Tierra es redonda, ya que por debajo de las líneas tangentes, el barco desaparece paulatinamente del campo de visión del observador.
PLACAS FIJAS PARA LINTERNA MÁGICA
Este tipo de placas, que conservan su riqueza cromática original, resultan particularmente atractivas al tratarse de sencillos dibujos en color realizados a mano a partir de libros ilustrados de Astronomía o de Física General de la época, que en la mayoría de las ocasiones sólo se encontraban al alcance del profesor o de la cátedra correspondiente.
Las constelaciones del zodíaco c. 1880
Madera y vidrio.- 1985/004/0287
Esta placa fija para linterna mágica representa las órbitas alrededor del Sol de Mercurio, Venus y Tierra., sobre las cuales en una corona circular se hallan dispuestas las doce constelaciones zodiacales.

Movimiento directo y retrógrado de Venus.c. 1880
Madera y vidrio.- 1985/004/0272
La placa fija es una representación del Sol, de la Tierra, de Mercurio y de una serie de curvas que representan la órbita de Mercurio y Venus, los dos planetas situados entre el Sol y la Tierra. Los puntos que vienen indicados por las letras A, B, C y D, son los puntos de conjunción, oposición, cuadratura superior y cuadratura inferior respectivamente. También hay una representación de las estrellas fijas.
El sistema heliocéntrico c. 1880
Madera y vidrio.- 1985/004/0267
Esta placa fija para linterna mágica representa el sistema heliocéntrico descrito por Copérnico, con el Sol ocupando el centro y con la Tierra y los planetas: Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno, en órbitas circulares alrededor de él.
Eclipse de Sol c. 1880
Madera y vidrio.- 1985/004/0268
Esta placa fija muestra la geometría del eclipse total y parcial de Sol, con sus zonas de umbra y penumbra obtenidas a partir del trazado de las tangentes entre la Tierra y el Sol.
Eclipse de Luna c. 1880
Madera y vidrio.- 1985/004/0270
Esta placa fija para linterna mágica muestra la geometría del eclipse de Luna. La Tierra es un cuerpo opaco por lo que proyecta, en sentido opuesto a los rayos del Sol, una zona de sombra formada por dos partes que se conocen como umbra y penumbra.

MAPA CELESTE (REPRODUCCIÓN)
1634 (pieza original)
Madera, papel y hierro, 1998/029/0006
Representación plana de la esfera celeste, en la que se distinguen las constelaciones más conocidas de cada hemisferio, además de la Vía Láctea, la línea de la Eclíptica, los Trópicos de Cáncer y Capricornio y los Círculos Polares.
Ambos mapas fueron elaborados a partir de una lámina impresa, iluminada en azules y dorado. En un principio las dos mitades estaban unidas pero fue dividido para mostrar ambos cielos al mismo tiempo. En el Hemisferio Sur se distinguen las Nubes de Magallanes descubiertas a principios del s. XVI. No aparece sin embargo, la constelación de la Dorada y otras estrellas circumpolares cuyas primeras presencias en mapas celestes datan de 1603 (Johann Bayer, Uranometría).
El Colegio Imperial, referente del avance científico del Madrid del siglo XVII, fue impulsado por el legado de la emperatriz María de Austria a los jesuitas en 1609. A partir de 1625, por iniciativa de Felipe IV, se constituyó en Reales Estudios, orientándose a la educación de los hijos de la nobleza y la familia real. Claudio Ricardo, nombre que figura en el mapa celeste, ocupó la cátedra de matemáticas en los Reales Estudios del Colegio Imperial. Por sus aulas pasaron, entre otros, Calderón de la Barca.
LA VENTANA DEL MUNCYT EN EL PAMPLONETARIO.




